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Landfarming

A su vez, El landfarming es una técnica de biorrecuperación que puede ser utilizada para descontaminación tanto “in situ” como “ex situ”, y consiste en provocar la oxidación biológica de los hidrocarburos contenidos en el suelo, por medio de la estimulación de la microflora natural que se encuentra en el suelo (levaduras, hongos o bacterias) mediante el agregado de fertilizantes, arado y riego superficial. En el fondo, se trata pues de una bioestimulación de las poblaciones necesarias que interesa activar. El proceso de landfarming tiene una serie de ventajas como son: su bajo costo, no dejar residuos posteriores, no provocar (si se realiza en condiciones controladas) riesgos de contaminación, tanto superficial como subterránea, debido a la migración de hidrocarburos, su impacto ambiental es mínimo, cuando el proceso está bien realizado, y puede resultar una técnica susceptible de emplearse en una gran variedad de condiciones climáticas. Además, si se realiza en condiciones óptimas, se consigue degradar una considerable proporción de los hidrocarburos contenidos en los suelos. Sin embargo, también presenta inconvenientes o desventajas, como es el a veces elevado tiempo necesario para eliminar los hidrocarburos.

La efectividad de esta metodología depende de innumerables factores tales como tipo y concentración de contaminante, nutrientes, aireación, condiciones ambientales, presencia de inhibidores, concentración de microorganismos, etc. (EPA, 2001; Ercolli et al., 2001, Marín et al., 2006). La capacidad de controlar y optimizar todas estas variables anteriormente citadas son las que determinaran la eficiencia del proceso de Landfarming.

El Grupo de “Enzimología y recuperación de suelos y residuos orgánicos (CEBAS-CSIC) que realiza este Proyecto, posee una dilatada experiencia en la caracterización, estabilización y reciclado de residuos orgánicos, particularmente de origen urbano. Los numerosos trabajos realizados en este campo han demostrado claramente el gran potencial enzimático (enzimas inmovilizadas) y la gran cantidad y diversidad de microorganismos existentes en este tipo de residuos. Esto les hace idóneos para ser utilizados en procesos de degradación de contaminantes orgánicos en el suelo, ya que incrementarán las poblaciones microbianas existentes en el suelo (bioaugmentación), al tiempo que estimularán la actividad de las poblaciones microbianas autóctonas del mismo (bioestimulación), aumentaran la concentración de enzimas en el medio, ayudaran a mantener la humedad del suelo, y mejorarán las características del mismo.

Por ello, se plantea en este Proyecto que la adición de lodos de depuradora puede ser un medio adecuado de optimizar el proceso de landfarming, permitiendo acortar el tiempo necesario para la degradación de los hidrocarburos contenidos en el mismo, así como conseguir una mayor degradación de los hidrocarburos más recalcitrantes. Esto nos permite resolver dos problemáticas: ofertar una vía alternativa para el uso de los lodos de depuradora por una parte, y por otra, establecer una metodología innovativa para la biorecuperación de suelos contaminados con hidrocarburos.

Estudios previos (Marín et al., 2005) han puesto de relieve que la técnica de landfarming resulta eficaz para la degradación de hidrocarburos, particularmente los de tipo alifático; hecho éste ya observado por otros autores en ambientes no semiáridos  (Litchfield, 1991). Como es lógico, la velocidad de degradación de los hidrocarburos estará condicionada por el carácter más o menos aromático de los mismos. No obstante, podemos generalizar que esta degradación es muy rápida durante los primeros 4 meses, y se va ralentizando conforme los hidrocarburos más ligeros (alifáticos) van desapareciendo del medio y éste se va enriqueciendo en los más aromáticos. Por ello, dentro de la técnica de biorecuperación propuesta nos planteamos la conveniencia de realizar una estimulación de las poblaciones microbianas justo en este punto del landfarming en que la velocidad de degradación de los hidrocarburos remanentes es escasa. Esta estimulación la podemos conseguir mediante el desarrollo de una vegetación apropiada que sea capaz de estimular las poblaciones microbianas con capacidad degradadora de hidrocarburos, en sus sistemas rizosféricos. De nuevo, la incorporación antes de la siembra de lodo o compost puede mejorar este proceso de fitoestimulación ya que las mejoras de las condiciones físicas, nutricionales y microbiológicas del suelo que provoca la adición de estos enmendantes microbianos al suelo, mejorará el desarrollo de la planta y por tanto el de su sistema radicular favoreciendo la existencia de una mayor actividad rizosférica en ese suelo (García et al., 2000; Ros et al., 2003).